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Fiestas de San Pedro Huamelula

Fiestas de San Pedro Huamelula

La danza es y será una de las principales manifestaciones del espíritu artístico y cultural de los pueblos. Las viejas creencias, aunadas a los hechos históricos que han vivido los indígenas chontales de Huamelula, se muestran con gran capacidad por medio de las danzas en sus celebraciones.

 

En 1702 inició la construcción de la iglesia de San Pedro Apóstol en Huamelula, Oaxaca, donde comenzaron las visitas esporádicas de los sacerdotes para celebrar misas y hacer el trabajo de las conquistas de almas. Según Manuel Martínez Gracida, fue de 1770 a 1780 cuando los sacerdotes se establecieron de manera definitiva. En esos años, suponemos, los frailes trajeron a Huamelula algunos juegos y representaciones teatrales, en combinación con las danzas, como lo hicieron en toda la República mexicana y otros países.

 

Las danzas y representaciones teatrales generalmente tuvieron la temática de las guerras de los españoles contra los árabes y contra los propios indígenas durante la conquista de la Nueva España, la defensa y lucha por el cristianismo o la vida de algunos santos. A partir de éste y otros métodos de evangelización, a los indios se les obligó a participar en coros, en agrupaciones musicales y dancísticas y en procesiones de diferente índole. Los frailes los forzaron a venerar al Dios y los santos que ellos trajeron del Viejo Continente, catequizándolos o adoctrinándolos por diferentes medios, incluidas las danzas como las que se efectúan en Huamelula. Así pues, éstas vinieron a transformar la vida de los indios de manera radical, les sirvieron para acercarse a la fe cristiana y a la vida de los santos para “limpiar” sus almas y mentes, y entregarse a la danza con gran respeto y religiosidad a la hora de hacerles una petición o agradecimiento.

 

Las danzas actuales son acompañadas por los chicanteros, conjunto instrumental conformado por flauta y chicantes (tambores), y son ejecutadas en algunas celebraciones del año en los diferentes escenarios del pueblo. Debido a que estas danzas se han ido transmitiendo oralmente por generaciones (sólo quedaban en la memoria de los participantes sin que hubiera partituras o grabaciones), el tiempo se ha encargado de borrar algunas; la escasa participación de los habitantes del pueblo hace que otras ya no se lleven a cabo. Aunque no se conservan en su forma original, muchas danzas todavía perviven, utilizando coreografías sencillas.

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